Después del super-desayuno nos vamos a la agencia de viajes de Utam a cerrar los flecos del viaje.
Nos explican el “viaje” a la nepalí, es decir, nos tiramos toda la mañana en la agencia,para concretar un viaje que teníamos ya acordado con ellos. De paso, nos la cuelan un par de veces, aunque no nos daremos cuenta hasta más adelante.
En medio de pasaportes, billetes nepalís y formularios aparecen Jordi y Fina, un par de catalanes que han decidido retirarse en Nepal y viven en Katmandhú disfrutando de su jardín y su vida tranquila. Les damos los regalos que Gonzalo había traido consigo las 30 horas de viaje, y nos hacemos unas fotos.
Ya por fin, a las 13.30h empezamos a conocer la ciudad de día! Por fín! Nos dirijimos hacia la plaza Durbar de Katmandhú. Por supuesto, como buenos extranjeros, nosotros pagamos entrada y los nepalíes no.
La plaza nos parece, grande, bulliciosa, monumental pero un poco sucia (acorde a la ciudad).
Da la casualidad de que a las 4 Kumari (un dios viviente) hará su aparición a través de una ventana de la casa donde le están criando….Así que como son las tres, y es hora española de comer, buscamos un sitio donde nos sirvan Everest y momos (unos pastelitos que pueden estar rellenos de muchas cosas, en este caso, los pedimos de yak).
A las cuatro y diez en medio de la expectación, vemos a Kumari asomarse a la ventana, es una niña que va vestida con un traje rojo y por la explicación que Iñaki pilla de un grupo alemán que va con guía, es elegida de pequeña y la trasladan a esta casa donde la crían y le enseñan. Vive en una habitación oscura..aunque no llegó a entender porqué…
Regateamos a un par de taxis hasta que uno nos acepta para llevarnos al Monkey Temple. Al final, por 500 NPR el trayecto de ida y vuelta, encontramos un minitaxi (porque mira que son pequeños!) que nos lleva hasta allí. Mientras vamos, acaba de nublarse y empieza a llover justo cuando entramos en el templo. Así que, sólo vemos unos pocos monos…


De vuelta, esperando a que pare de llover, Gonzalo sale contento de su primer regateo, con una chaqueta NorthFace y nosotros con nuestros nuevos sticks.
Como estamos perdidos en Thamel, regateamos para pillar un rickshaw que nos llevan de vuelta al café Mitra. A Iñaki no le gusta mucho, porque es peligroso (rajao).

Cenando discutimos sobre probabilidad y estadística (dado perfecto). Y ya por la noche, enseñamos a jugar a la pocha a Debendra y a Surendra (que va a ser nuestro porteador). Nos ganan.
Recomendaciones sobre la vida en Katmandhú
Si tienes que ver cosas por la mañana, pide el desayuno MUY pronto.
Un taxi al Monkey Temple cuesta sobre 500NPR (ida y vuelta) desde Thamel.
Si quieres ver monos en el templo de los monos, no vayas cuando llueve.
Andes por donde andes, siempre ten en cuenta que por ahí puede pasar una motocicleta, un rickshaw o cualquier otro vehículo.
No juguéis a la pocha con los nepalíes.
De vuelta, esperando a que pare de llover, Gonzalo sale contento de su primer regateo, con una chaqueta NorthFace y nosotros con nuestros nuevos sticks.
Como estamos perdidos en Thamel, regateamos para pillar un rickshaw que nos llevan de vuelta al café Mitra. A Iñaki no le gusta mucho, porque es peligroso (rajao).
Cenando discutimos sobre probabilidad y estadística (dado perfecto). Y ya por la noche, enseñamos a jugar a la pocha a Debendra y a Surendra (que va a ser nuestro porteador). Nos ganan.
Recomendaciones sobre la vida en Katmandhú
Si tienes que ver cosas por la mañana, pide el desayuno MUY pronto.
Un taxi al Monkey Temple cuesta sobre 500NPR (ida y vuelta) desde Thamel.
Si quieres ver monos en el templo de los monos, no vayas cuando llueve.
Andes por donde andes, siempre ten en cuenta que por ahí puede pasar una motocicleta, un rickshaw o cualquier otro vehículo.
No juguéis a la pocha con los nepalíes.
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